En esta época de las comunicaciones súper instantáneas, en las que sin
embargo permanecen por doquier muchas soledades, anímicas y físicas, llegan a
nuestros potentes aparatos electrónicos (móviles, tablets, ordenadores)
mensajes de muy diversa naturaleza, que nos provocan sensaciones muy
contrastadas y variadas. Algunos de esos mensajes nos generan satisfacción,
alegría e incluso calor humano. Otros, por el contrario, resultan infortunados,
desagradables y tantas veces inoportunos. Algunos de estos mensajes nos
indignan, pues “juegan” con nuestra paciencia y sosiego. Especialmente, los de
naturaleza publicitaria (empresas de telefonía, electricidad, seguros o ventas
de productos específicos) pues nos llaman “a cualquier hora” de manera
reiterada y contumaz. Muchas de estas llamadas proceden de provincias con las
que no se tiene vínculo alguno y con la rareza de que cuando decimos “dígame” cortan
la comunicación de inmediato, dejándote con la duda de “¿para qué llaman?”. En
este contexto se inserta nuestra breve y curiosa historia.

FLAVIO
Ramírez, 42, analista químico, separado conyugalmente desde
hacía tres años, se encontraba en su apartamento terminando la cena. Lo
acompañaba el sonido monocorde de una cadena televisiva. Como era habitual,
sonó la señal de entrada en su Iphone de algún mensaje. De manera automática
observó la pantalla, viendo que en su aplicación de whatsapp le enviaban una
foto, desde un número que no estaba entre sus contactos. Entonces, movido por
la curiosidad, entró rápidamente en la aplicación para ver el contenido de la
foto. Para su sorpresa, la imagen enviada ya había sido borrada, frustrando su
interés por verla. Revisó sus contactos telefónicos e incluso estuvo
comprobando si desde ese número lo habían llamado alguna vez.
Como se encontraba un tanto
aburrido del “tostonazo” del canal que tenía sintonizado, tuvo la ocurrencia de
ejercer de “detective” a fin de averiguar quién
era la persona que había utilizado su número. En principio, era razonable deducir que este
comunicante se hubiera equivocado y había rectificado de inmediato, borrando la
foto enviada. Pero ¿y si no había sido un equívoco o error? ¿Habría tenido
alguna intencionalidad en la comunicación? Tenía una buena oportunidad para
distraer su soledad, así que arbitró una habilidosa respuesta. Tomó la decisión
de enviar un mensaje a través de esa nueva línea de Whatsapp que permanecía
operativa. ¿Y qué le iba a escribir? Jugueteaba con el teclado discurriendo las
breves palabras que pensaba enviar.
“Buenas noches. ¿quién eres? No te tengo en mis
contactos. ¿Cómo has conocido mi número? Si ha sido un error, pues no pasa
nada”
Tras enviar el mensaje,
encendió su portátil, pensando en “navegar” por las redes un rato, buscando
algo de distracción ante de irse a la cama. Llevaba unos minutos repasando los
titulares de la prensa del día, cuando volvió a escuchar el conocido clic en su
móvil. ¡Tenía respuesta a su mensaje!
“Hola, soy Anne. Necesitaba comunica con alguien y
me inventé un número de teléfono, cuidando que los tres primeros dígitos fueran
usuales en la proximidad. ¿Puedes decirme tu nombre?”
Flavio dudó en responder. Se
preguntaba quién sería la tal Anne. Al ver que la respuesta no llegaba, esta
mujer escribió otras palabras. “¿Estás solo? ¿Podemos compartir
algunos minutos de conversación? El
sorprendido analista químico se animó a continuar ese “travieso juego” que se
había generado de una manera tan improvisada.
“Bueno Anne. Mi nombre es Flavio. Me encuentro solo
y me haría bien intercambiar unas palabras, ahora que se acerca la Navidad” De esta forma tan sencilla e inesperada comenzó
entre ellos un curioso diálogo, en el que a medida que pasaban los minutos uno
y otro comunicante fueron aportando datos, ilusiones y comentarios, en una
aproximación personal un tanto insólita, sorpresiva e incluso divertida. Ambos
daban muestras de la necesidad de comunicar. El tiempo transcurría y ambos parecían estarlo
pasando bien. Flavio percibió que Anne era un tanto precavida
acerca de su vida íntima. Le agradaba
hablar de todo, pero evitaba en lo posible ser protagonista. Al fin se despidieron, aplicando cortesía y el
afecto cálido de una amistad “traviesamente” iniciada. Se comprometieron a que
en la noche siguiente volverían a conectarse.
Flavio, taciturno pero muy
ilusionado por los 45 minutos que la casualidad le había regalado, pasó por la
cocina para hacerse un vaso de soja caliente con cacao puro. Tenía que tomar la
pastilla que le ayudaría a descansar.
La noche siguiente, en fechas próxima a la Nochebuena, reanudaron la
comunicación a partir de las 22:30. Hablaron, fundamentalmente de cosas
sencillas, cómo les había ido el día, algunas anécdotas, también de la buena
temperatura que estaban gozando en pleno diciembre… Anne era una persona
agradable, parecía cariñosa, que sabía escuchar y comprender, al número que la
suerte le había deparado. Ambos parecían tener problemas de
soledad, que trataban de “suavizar”
con esta pequeña aventura nocturna, que tanto les confortaba. Anne le había
pedido, expresamente, el hablar sobre cualquier tema, pero le rogaba que
respetara, por ahora, su íntima privacidad. Flavio respetó, desde el primer momento
este comprensible ruego.
A la quinta noche, era viernes, el ilusionado analista tuvo la
espontaneidad, a todas luces lógica, de sugerir a la “misteriosa” Anne si aceptaba
compartir una merienda o cena para el sábado. Tendrían la oportunidad de disfrutar del fascinante
espectáculo de luces navideño que adornaba y alegraba a la ciudad, en estas
fechas tan señaladas del calendario. Anne
guardó unos “interminables” y breves minutos de espera para la respuesta. Al
fin llegó el mensaje “Ten un poco de paciencia. Voy a
grabarte un largo mensaje de voz”.
“En la vida, amigo Flavio, son
muchas las cosas que vemos y escuchamos. Pero la verdad no siempre la
encontramos detrás de esos hechos. Debo ser sincera contigo y descubrirte mi
verdadera personalidad. Eres un buen hombre, que durante cuatro maravillosas
noches me has regalado sencillez, verdad, ilusión, confianza. No mereces el
engaño. Practico con frecuencia lo que te sorprendió y motivó. El recibir un
Whatsapp con una foto que de inmediato se borra, suele mover a la curiosidad. Todos
nos sentimos tentados a conocer que hay detrás de esta acción, detrás de un
número telefónico de nueve dígitos. Así es como suelo hacer “amistades”. En
ocasiones, interesantes contactos que me reportan vida, distracción y también importante
sustento económico. Me puedes calificar con las palabras que consideres
oportunas, tras conocer mi verdadero “oficio”. Pero, no mereces el engaño. Mi
vida tiene no pocos nublados, para la tristeza, la necesidad y el sufrimiento.
Pero he tenido que luchar para subsistir. A pocos minutos de hablar contigo, ya
fui tomando conciencia que no eres la persona de la que me podría aprovechar,
vendiéndote esa ilusión pasajera para sosegar los instintos. Por supuesto que
no quiero perder tu noble amistad. Pero ahora, que ya conoces la realidad, eres
tú quien debe decidir. Estaré en ese lugar y hora del sábado, Parador
de Gibralfaro, que me has
propuesto, desde como bien dices se tienen las mejores vistas de Málaga, ahora
con la maravillosa iluminación navideña. En modo alguno me enfadaría, si no
asistes a tu propuesta de encuentro. Siempre esperaré el fascinante momento de
volver a escuchar tue palabras y el de compartir los limpios sentimientos que
atesoras”.

Flavio permaneció inmóvil tras
escuchar tan prologada y expresiva comunicación, plena de sinceridad y grandeza,
en lo humano. Se sentía muy abrumado y confuso, tras conocer el trasfondo de un
número de Whatsapp desconocido y una foto que se borraba al instante. Creyó que
no era el mejor momento para responder a Ann, considerando el estado anímico o
emocional en el que se encontraba. Se fue pronto a la cama, cuando la noche
arropaba a tantas vidas insomnes. Una pregunta recorría su mente, en dura
negociación con el sentimiento ¿Qué debía hacer mañana, a las seis de
la tarde? El cielo y las estrellas, los astros que modelan
nuestras voluntades, tendrían a bien decidir, en TIEMPO
DE NAVIDAD. –
José L. Casado Toro
Diciembre 2025